La Misericordia y el Servicio

Considero que cuando inicié mi boletín electrónico “El Lider Real”, pensando que hacía un regalo a los visitantes a mi website, inicié también una tarea obligatoria, una responsabilidad adquirida. No era solamente escribir un boletín y listo, como ingenuamente había creído.

Cuando inicié mi boletín, inicié la obligación de escribir mensualmente, de contestar los mails que siempre genera cada publicación, inicié la tarea de revisar cada día si tengo reacciones a lo que escribo y contestar con el corazón agradecido al saberme leído.

Cuando inicié mi boletín, le di forma a una idea que rondaba mi alma, algo que brota de mí pero que no es mi cuerpo, era algo llamado a salir, a mostrarse, estaba desde siempre ahí, desesperado por dejarse ver. Ahora se desliza por el teclado, con vida propia ajena a mi razón. Una serie de ideas se hacen presentes pugnando por aparecer y transformarse en líneas que pretenden trasformar la actitud de mis amables lectores. Tamaña pretensión.

Este mes tengo que hablarte sobre la acción.

Estos días llegó a mis manos un poema inspirado en Mateo 25:31-46 escrito por M. Lunn que quiero compartir hoy contigo:

Estuve hambriento
y tú formaste un club de valores humanos
y discutiste mi hambre.
Gracias.

Estuve preso
y tú te escurriste calladamente
a tu capilla en el sótano
a orar por mi libertad.

Estuve desnudo
y en tu mente
debatiste la moralidad de mi
apariencia.

Estuve enfermo
y tú te arrodillaste y agradeciste a Dios
por tu salud.

Estuve sin hogar
y tú me predicaste
del refugio espiritual del
amor de Dios.

Estuve sólo
y tú me dejaste sólo
para ir a orar por mí.

Tú pareces tan santo,
tan cerca de Dios.
Pero yo sigo hambriento
y sólo
y con frío.

Entonces, ¿a dónde han ido tus oraciones?
¿Qué han hecho ellas?
¿De qué sirve a un hombre hojear
su libro de oraciones cuando el resto del mundo
clama por ayuda?

Mientras lo releía sentí claramente uno de esos impulsos irresistibles que Dios suele enviarnos a veces, que me invitaba a recordar y recordarte a ti y a todos lo que es la misericordia y el servicio, lo que es el verdadero amor a Dios.

Existen muchos niños desnutridos en nuestro Perú y las cifras lamentablemente son aún similares y aún peores en muchos países vecinos. La desnutrición infantil alcanza al 31 por ciento a nivel nacional. En las zonas rurales llega al 39 por ciento, y en departamentos como Huancavelica a la tasa brutal del 53 por ciento.

Sé muy bien que los que dan de comer al hambriento, son acusados de acostumbrar a la gente vivir sin trabajar. Repiten el consabido estribillo “Hay que enseñarles a pescar, no regalarles el pescado”. Ya los veo llegando con sus cañas de pescar y repartiéndolas a niños moribundos, instándolos a pescar. Recordemos sino este extracto de un artículo de Guillermo Giacosa aparecido en el diario “Perú 21” el 25 de Abril del presente año.

… El semáforo nos detuvo en Velasco Astete y Primavera. Era la una de la madrugada y unos niños soñolientos realizaron algunas cansadas piruetas y vinieron luego hacia nosotros por su propina. Ante la mirada desaprobatoria del conductor del taxi, les entregué un sol a estos pequeños artistas de la supervivencia. Dije para mí: "Qué barbaridad". Y la respuesta del taxista fue: "Sí, qué barbaridad, así se acostumbran a vivir sin trabajar". Hubiese sido inútil decirle que, precisamente, estaban trabajando y callé hasta que llegamos a nuestro destino…

Muchas veces me dicen: “Sí, pero tal vez esa limosna sirva para comprar alcohol o drogas”. Yo pienso que, aun si de 20 limosnas que dé, una sola va a servir para que en la miseria haya un hogar que tenga un pan que compartir, jamás voy a dejar de hacerlo. Si estamos en la bienaventurada situación de no sufrir carencias materiales, si Dios, el perfecto Amor, nos abastece con todo lo que necesitamos, si nos proporciona un techo bajo el cual dormir y una manta con qué cubrirnos, sin ponernos condiciones ni pedirnos explicaciones por nuestro comportamiento .... entonces ¿qué nos cuesta compartir una milésima parte de ello con alguien que esté en necesidad?

Estoy convencido de que en cada uno de nosotros habita un corazón bondadoso. Pero también estoy seguro de que, sin embargo, muchos están tan inmersos en su rutina de trabajo, esclavos del estrés que implica vivir en una mega ciudad y cumplir con tantas obligaciones y otros tantos y tontos compromisos de moda, que muchas veces simple y verdaderamente no ven la necesidad escrita en los rostros de aquellos que se les acercan con una mano extendida. Pues si la vieran realmente, les apuesto que no podrían pasarse de largo.

Hoy me acerco a ti para motivarte a vivir más conscientemente, sobre todo, a abrir los ojos y ver la necesidad de tantos que te rodean. Es un hecho, se necesita coraje para hacerlo. Es un reto manejar la compasión o incluso la ira al sentirse impotente para prestar una ayuda duradera y sostenible. Se requiere mucho autodominio para no juzgar mal al necesitado, para actuar con misericordia, para optar por la acción. Pero si lo haces, experimentarás una sensación que hasta hoy quizás desconoces. Te sentirás satisfecho en lo más profundo de tu ser, sentirás un regocijo y un calor en tu corazón ... Bueno, qué te digo, ¡haz la prueba!

Salgamos pues de nuestra zona de confort y vivamos la misericordia de Dios para con nuestros semejantes. Seamos creativos y descubriremos cómo ayudar, seamos sensibles y percibiremos su llamado. Hagamos honor a nuestra calidad de ser hijos de Dios y sigamos al único Líder Real. Aquel que repartió panes y pescados y que no vino al mundo a ser servido sino a servir.

Jorge Rivero

Conferencista Motivacional

www.estrategias.de